No puedo luchar contra este sentimiento

Me despierto tarde otra vez, aunque no se la hora exactamente, no tengo puesto mi reloj, probablemente lo haya olvidado en mi locker en el trabajo. Seguro es re tarde, estoy sola en la cama, para variar, mi pareja, ya se debe haber ido hace rato a trabajar, y menos mal, porque no tengo ganas de hablarle.

Ayer fue nuestro aniversario, llevamos ocho años juntas, para variar, no hubo nada especial, ella trabajo toda la mañana y yo me dedique a chatear con una amiguita con ventaja que tengo, nos gusta decirnos cosas subidas de tono, me encanta hacerla calentar, y porque no admitir, que ella también me calienta con las cosas que me dice, por lo general, termino tocándome a más no poder para no llegar tan hot al trabajo. Igual no la conozco, vive en otro país, quién sabe si viviera cerca lo que habríamos hecho a estas alturas. En fin, que me fui a trabajar y para cuando llegue, estaba tan tranquila ella mirando televisión que me hizo enojar y me fui directo a chatear con mi amiga y estuvo tan entretenida la charla que me dormí a eso de las 5 am.

No sé en qué momento de la relación empecé a tratarla de mala gana, pero llegué a un punto en que solo pensar en ella me hace poner de mal humor, evito hablarle, contestarle lo que me dice y en lo posible verla, cualquier cosa que venga de ella despierta un rechazo en mí, que no lo puedo explicar. A veces siento que me sofoca, me conoce muy bien, más que a mí misma, sabe cuando algo me pasa o me tiene inquieta, la última conversación seria que tuvimos fue sobre mi trabajo, tenía varios líos por ahí y se dio cuenta ni bien me vio llegar, y ahí empezó a hablarme, a fastidiarme, preocupada por lo que me pasaba, porque hacía días que estaba así, si no hablo es por algo no?  Le conté todo lo que pasaba, y lógico, su respuesta no era lo que yo esperaba escuchar, en vez de estar de acuerdo conmigo, me dice que soy yo la que está mal.

Hablé con varias personas al respecto, entre ellas mi prima, le dije todo lo que me molestaba de ella, que si hacía esto o hacía lo otro, cuando movía su larga cabellera y me rozaba con su pelo, esa acción más que sensual para algunos, a mí me fastidia en demasía, cuando se pone minifaldas y conjuntos que deberían ser atractivos a mi vista, en realidad me ponen de peor humor, es que simplemente no soporto verla ya. La cuestión que después de desahogarme con mi prima diciéndole lo mal que me sentía con ella, me dijo que ella hacía esas cosas para agradarme y no lo contrario, y que aún con todo lo malo que yo veía, más bien ella veía a una mujer enamorada preocupada por su novia.

O sea, soy yo la que está mal evidentemente, pero por qué? Cuando cambié tanto? En qué momento descuidé todo para que se salga tanto de control? Sigo haciéndome estas preguntas día y noche y no tengo respuesta, en mi corazón yo ya no sé si la amo, la quiero en mi vida, pero ausente, con que esté ahí me alcanza. A veces la escucho llorar bajito, cuando piensa que estoy escuchando música con mis audífonos, yo creo que se le olvida que tengo muy buena audición, y aunque parezca que estoy con la música fuerte, podría escuchar una conversación tranquilamente. Es un llanto medio ahogado, como cuando te lo aguantas mucho tiempo y no te alcanza el aire del mundo para respirar, aspiras por la boca,  tratando de moverse lo menos posible, así se la pasa algunas noches, como por ejemplo la noche de nuestro aniversario.

Ella tampoco es una santa, quizás la trato como ella lo hizo años atrás, cuando tuve que viajar por trabajo, me juraba que la distancia no iba a cambiar nada nuestra relación pero al mes de estar fuera, sentía que cada llamada la incomodaba, nunca podíamos hablar de nosotras porque siempre había gente, si me conectaba al MSN, me dejaba esperando a veces hasta horas para contestarme el "cómo estás?" inicial. El problema siempre era el mismo, ella estaba full ocupada, mientras que yo tenía demasiado tiempo libre como para entenderla.

Ni hablar cuando le reprochaba sus tratos, digo yo? siendo su novia, que está lejos y la extraña a morir y se lo dice todos los días, acaso no debería estar antes que las demás cosas sin importancia? porque según ella era más importante ir a la esquina a comprarse unas galletitas, que hablar conmigo. Yo estaba loca en ese momento, me deje usar bastante también, pero que tenía de malo, si era el amor de mi vida... era?

Mi mamá por un lado está feliz, me la paso en casa, total en la mía no me place estar. Voy casi todos los días, a veces me quedo a dormir, mi mamá sabe que las cosas no están bien, por suerte no me lo pregunta, pero siempre me tira una indirecta. No cabe duda de que las madres cuando saben, saben. Cero necesidad de preguntarme cuál es el problema y ya me dijo que sea lo que sea, aclarara mis dudas y lo hablara, no había necesidad de prolongar algo si yo no le veía futuro.

Se siente raro, cuando no esperas que alguien te diga las palabras adecuadas, en el momento que menos ganas tenés de escuchar eso.

Y así empecé el día, de mal humor para variar, me levante bruscamente de la cama y empecé a golpear el colchón con furia, con ganas de matar a alguien, es la ira, todo lo que viene aconteciendo en este último tiempo me estresa el cerebro, y mi descarga es gritar y golpear cosas cuando estoy sola o masturbarme pensando en la conversación cachonda con mi amiga. Como si me sirviera de algo, vivo con pesar todos los días.

Llegué a mi trabajo, me voy a poner a ordenar las cosas, y a terminar de arreglar todo, hay un evento grande y las cosas tienen que estar listas a tiempo. No sé porque, pero se me cruzó la idea en la cabeza de hablar con mi novia, es definitivo, esta noche le largo todo, total si le molesta o no, me da lo mismo.

Terminé de cenar en la casa de mi mamá y me preguntó si me quedaba a dormir, le dije que sí, obvio, cuando me acosté, me acordé del pequeño detalle, hoy iba a hablar con ella supuestamente, la verdad quiero sacarme todo de adentro, asique me senté en la computadora y me puse a escribir un mail.

Me salió larguísimo, creo que saque cosas que mi alma tenia guardadas muy en el fondo y salieron recién ahora, hasta lloré, hace tiempo que no lo hacía, no había tenido la oportunidad de desahogarme como debía en su momento y salió todo ahora.

Me quedé dormida llorando, ahora que fui al baño y me vi al espejo me di cuenta de la cara de muerta que tengo, voy a tener que sacarme el hinchazón de los ojos con algún ice pack . Por suerte es sábado y hoy no trabajo, porque con esta cara no quiero tener que dar explicaciones. Me conecté para ver si había respuesta, pero nada, capaz no lo leyó. Así pasaron varias horas hasta que se hizo de noche, - no te creo que a esta altura del día no lo haya leído -, me decía a mí misma, mínimo algo me tiene que decir.  Cuando vi el MSN, ahí estaba como ausente, le hablé y nada, al rato me contestó.

- ya leí el mail que me mandaste -.

En ese momento, cuando leí lo que puso, sentí miles de cosas por dentro, miedo era lo que más abarcaba mis sensaciones, por primera vez sentí miedo de perderla, después de todo lo que le dije, no me va a perdonar.

- y que pensás?  yo creo que deberíamos hacernos el tiempo para hablar todo frente a frente -

- no, por el momento no quiero verte, estoy muy dolida, yo... no sé qué decirte, no pensé que te hacia tan mal, perdoname pero no quiero y no puedo hablar de nada con vos ahora-. Offline.

No lo pude evitar, era obvio que esto iba a pasar, pero me dolió demasiado. Estoy llorando tan fuerte que mi mamá me trajo un vaso de agua, al menos entendió que quería estar sola. No lloraba tan desconsoladamente como cuando falleció mi tía, y eso que fue el dolor más grande y significativo de mi vida, pero esto... es incomparable.

En mi vida sentí un dolor tan fuerte en el pecho como el que siento ahora, me estoy ahogando de dolor, no sé si me duele la cabeza, o si me está por dar un ataque, pero me siento física y emocionalmente mal, creo que me pasé con todo lo que escribí, yo se que ella aprecia mi sinceridad, le encanta el hecho de que no tenga "pelos en la lengua" para hablar, pero se me fue de las manos, la conozco tan bien que se que la herí demasiado, y porque es ahora que siento esto por ella, porque me preocupo recién ahora por saber cómo está, por querer que me hable aunque sea un segundo, miro el último mensaje que me mandó, es de ayer y dice "-no te pude conseguir el café que te gusta, si pasas cerca del super traete dos, así no falta, te amo!-" . Me agarro con una mano el pecho y no puedo más de la angustia.

No aguanto más, yo no puedo esperar a que me hable, necesito verla ahora, va a pensar que estoy loca, pero ahora me di cuenta que en realidad sí la amo, necesito hacérselo saber.

Entré y me fui para la habitación ahí la vi en la cama llorando, me puse a su lado y ella estaba en posición fetal con mi camisa de dormir en sus manos, la imagen me desmorono y caí de rodillas a su lado. Llorando le pedí que me perdonara, pero en cuanto me vio se levantó, me agarro de los brazos y me sacó del cuarto. Quede en shock no pensé ni por una milésima de segundo que me iba a sacar así como así, pero cuando me dijo que no me quería ver, iba bien en serio parece.

Pasaron diez días, hay un silencio abismal en la casa, estoy viviendo en el sofá, me da hasta miedo entrar a buscar ropa a la habitación, espero que hoy cambie en algo, ya que es mi cumpleaños y la verdad que me duele esta situación, que yo sola provoqué.

No fui a trabajar, me regalaron el día libre por ser mi cumpleaños, de hecho en el mail de mi jefe dice, - te dejo libre para que lo pases muy bien junto a los tuyos- JA! eso está por verse.

Me siento muy patética, estoy en mi casa sola, no quise ver a mi familia, a pesar que me llamaron todos por teléfono, solo quería verla a ella, pero por alguna razón no llegaba a la hora que suele venir. La llamé varias veces pero me cortaba hasta que resolvió apagarlo. Casi al termino del día apareció, tenía los ojos rojísimos e hinchados de llorar. Me acerqué a ella lentamente, quise abrazarla pero intentaba zafarse de mí, hasta que la agarré y la traje hacia mí, la abracé con fuerza mientras ella me golpeaba el pecho y me gritaba con bronca, hasta que se aflojó y me rodeó el cuello con sus brazos, nos abrazamos muy fuerte, entre lágrimas, ese contacto me estremeció, me latía el corazón tan fuerte que ella se separó de mí y me pregunto si me sentía bien, mientras que con una mano me acariciaba la cara la otra la posó en mi pecho, como si tratara de calmar mis latidos.

- si... estoy bien, es solo que, yo quería hablar con vos, tengo tantas cosas que decirte...- Me interrumpió diciéndome dos palabras, aunque no eran las que necesitaba en ese momento, me llenaban de algún modo.

-Feliz cumpleaños! - Dicho esto me dio un beso rozándome los labios, mirándome fijo a los ojos y se fue de nuevo a su habitación. Cerré los ojos, como pensando que de esa manera duraría mas el beso, hacía meses que no nos besábamos, ni siquiera para saludarnos, mucho menos hacíamos el amor.

Con los ojos aguados me dirigí a NUESTRA habitación y abrí la puerta de golpe, grande fue mi sorpresa al verla desnuda, hacía cuanto no la veía así?, como Dios la trajo al mundo, la miré de arriba a abajo, los segundos que tardé en entrar y acercarme a ella, me la comí con la mirada, hizo un ademán de taparse con la toalla que tenía en la mano pero no lo permití, puse mis manos en su cara y la besé, como no lo hacía hace tiempo, miles de imágenes se me vinieron a la mente con ese beso, dicen que cuando te estás por morir, ves tu vida entera en segundos, y eso veía yo, si esa era la muerte, que así sea, con un beso de amor.

Probé tus lágrimas saladas, besé tus ojos, tus mejillas, y volví a tu boca otra vez, con mis labios pegados a los tuyos te dije - te amo con cada célula de mi ser, ahora me doy cuenta que nunca dejé de hacerlo, estás tan incrustada en mí que ni en la palabra más odiosa que te dediqué, dejé de amarte con toda mi alma -. 

Me miraste a los ojos, y en esos ojitos rojos vi al amor de mi vida, ese que veía siempre, pero por estúpida decidí dejar de verlo, siempre me gustó el color de tus ojos cuando llorabas, eran pardos pero cuando se te enrojecían, se te ponían verde muy claro, y me perdía en tu mirada, como lo estaba haciendo ahora.

Te llevé delicadamente a la cama y situándome a un costado tuyo me dedique a observarte, cuánto tiempo había pasado desde la última vez que te había mirado de esa manera? Te sonrojaste toda por cómo te miraba justo cuando pensabas en taparte otra vez, te volví a besar, pero esta vez no quería solo tu boca, quería recorrer todo tu cuerpo con mis besos, besé tu cuello, mordí suavemente el lóbulo de tu oreja, besé tus hombros, recorrí tu hermosa clavícula, que siempre te hacía ver tan sexy, acaricié y besé tus brazos hasta la punta de tus dedos, me acerque a tus pechos para respirar ese aroma tan sutil tuyo, ese olor que se me quedaba impregnado en la nariz todas las mañanas al levantarme, acaricié tus senos con mi boca, y bajé lentamente rozando tu abdomen con mis labios y respirándote muy cerca, podía ver como todos los bellitos de tu cuerpo se paraban y tu espalda se arqueaba levemente, del mismo modo que con tus brazos, besé hasta el final de tus largas y bien trabajadas piernas, las cuales siempre fueron mi locura.

Te hice girar suavemente haciéndote quedar boca abajo, que hermosa imagen, sin duda la parte que siempre me encanto de tu cuerpo fue el final de tu espalda, donde empieza ese trasero tan bien puesto que te dio la genética.

Tuviste un pequeño espasmo, cuando sentiste mi lengua recorrer toda tu columna hasta depositar un beso en tu cuello. Te diste vuelta, con una pierna rodeaste mi cintura y me acercaste lo suficiente para que con tus manos me atrajeras a tu cara dándome un beso muy sensual, tu lengua buscaba la mía y se acariciaban lenta y suavemente, dejándonos casi sin aliento, que beso más exquisito!

Te despojaste rápidamente de mi ropa, y me volteaste, quedando debajo tuyo, ahora que veo tu forma de observarme entiendo porque te sonrojaste antes, me acerque quedando sentada con vos encima mío y besé tu cuello otra vez, me encanta como tu cabeza se inclina hacia atrás y de tu boca salen pequeños gemidos, que me hacen sentir que en cualquier momento podría prenderme fuego del calor que me das. Nos rozamos ligeramente, siento como vas marcando un vaivén y me apretás cada vez más fuerte, por lo que decidí con una mano penetrarte suavemente con mis dedos mientras con la otra apretaba tus nalgas y las traía hacia mí, gritabas de placer en mi oreja y mordías mi hombro con fuerza, nos movíamos cada vez más rápido, vos siendo penetrada por mí y yo frotándome contra tu cuerpo, llegamos al orgasmo al mismo tiempo y mirándonos a los ojos, acaso hay algo más mágico que eso?

Nos quedamos en la misma posición un buen rato algo agitadas aún, abrazadas, sintiendo nuestro calor, nuestro amor, nuestro todo.

Nos dirigimos a la ducha para darnos un buen baño caliente y dormir relajadas, la llevé de la mano hasta la bañera, hice correr el agua y con suma delicadeza me dedique a enjabonar todo tu cuerpo y enjuagarlo lentamente, acariciándote como si fuera la primera vez. Después de una larga ducha llena de amor, besos y caricias, nos acostamos, quedando dormidas al instante, con tu cabeza sobre mi pecho.

Ni bien me levante, llame rápidamente a tu trabajo y el mío para decir que estábamos intoxicadas con la comida de anoche y que no había forma que llegáramos a trabajar, tenía planes muy importantes para este día.  

Me acerqué a la cama lentamente, y te puse el desayuno al lado, y te desperté con un beso en la nariz, me dedicaste una sonrisa hermosa y antes que hicieras un movimiento brusco por la hora, te dije que no íbamos a trabajar, además tocaba fin de semana largo y ya tenía una idea armada.

Por más que me preguntaras veinte mil veces a donde íbamos no te dije, se supone que era sorpresa, bueno al menos hasta llegar al aeropuerto y te dieras cuenta que íbamos a salir del país. Lloraste de la emoción cuando viste que el destino era tu ciudad natal, después de un par de años, ibas a volver a ver a tus familiares y a tus amigas. Ya había organizado todo, mientras dormías, llamé a tu papá y hable largo y tendido, organizo todo para esa misma noche como yo le había dicho.

Esa misma noche, se organizó una cena, con toda tu familia y todos tus amigos, éramos cualquier cantidad de personas en un mismo lugar, mucho griterío y demás, pero tu papá al final de la cena hizo callar a todos, se acercó hacia mí y me dejó la palabra.

- Uff... me gustaría empezar a decir todo esto con un discurso mejor preparado, pero la verdad todo fue muy rápido y... nada... Amor, pasamos un tiempo de mierda, debo admitir que me porté soberanamente mal, te traté como si no significaras nada en mi vida, cuando lo único que hacías vos era amarme cada día más, fui egoísta, mal intencionada, fui lo peor de lo peor, y a pesar de herirte tanto, seguís a mi lado, me aceptaste igual y me hiciste tuya nuevamente, no quiero jamás en mi vida volver a pasar por todo el sufrimiento que sentí cuando no te tenia a mi lado a pesar de vivir bajo el mismo techo. Por eso hablé con tu padre, y le conté todo lo que pasó, quería saber si después de todo lo dicho y hecho, me daba su bendición, y así fue, por eso hoy y ahora con toda tu gente cerca...- Me arrodillé a su lado con una cajita que contenía el anillo de bodas que heredé de mi tía.

-... quiero saber, si te casarías conmigo? Porque a pesar de todo, te amo con el cuerpo, con la mente y con mi alma, juro ante todos dedicar el resto de mi vida en hacerte la mujer más feliz del mundo y tener una familia juntas -

Un silencio sepulcral  inundaba la sala, y de la nada, se empieza a reír, no sabía qué hacer, yo arrodillada y ella riéndose en mi cara... fue una situación muy desagradable por un momento, pero así reacciona ella cuando está muy nerviosa, hasta que me levantó por los brazos y me plantó un beso en frente de todos, creo que era la primera vez que nos besábamos frente a su familia, pero no nos importo en lo mas mínimo, si de igual forma siempre nos aceptaron.

- Sí, obvio que me quiero casar! te amo vida, nunca lo dudes, mi amor por vos no tiene límites - Jejeje, no sé porque razón me dio vergüenza después que me aceptara, pero estaba roja como un tomate y ya todos se reían de mí.

Esa noche, no quisimos quedarnos en casa de sus padres estábamos de festejo, optamos por ir a un hotel, esa noche fuimos una sola hasta que salió el sol, nos quedamos abrazadas, ella con su mentón apoyado en mi pecho mirando su anillo de compromiso con una sonrisa de oreja a oreja y yo embobada de tanta felicidad.

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